UN POCO DE MEMORIA/ AGOSTO 2017
El caso emblemático de la corrupción en Chubut
En agosto de 2017, la provincia del Chubut fue escenario del caso de corrupción cimentado por los principales funcionarios del Gobierno.
10 de Agosto de 2026
El 28 de agosto de 2017, la tranquilidad de la Honorable Legislatura del Chubut se interrumpió en horas de la mañana cuando una mujer ingresó y sobre un sector donde no habían cámaras de seguridad, sobre un banco interno dejó un sobre de papel madera con nombre escrito de los diputados Provinciales del Frente para la Victoria, Gabriela Dufour, Blas Meza Evans y Alejandra Marcilla.
La dama en cuestión trabajaba hasta ese día como secretaría Privada del Ministro de Coordinación de Gabinete, esbelta, rubia y con el despecho por un amor no correspondido definitivamente por su jefe.
Cuando se descubrió el sobre, inmediatamente se alertó a los efectivos de la Brigada de Explosivos de la Policía del Chubut, llegaron al lugar y comprobaron que el sobre no contenía peligro, y sí una bomba que haría explotar el caso de corrupción que cambió a la política en la provincia.
Por entonces, la diputada Dufour indicó que "había una hoja explicando que el gobernador Mario Das Neves estaba internado y que nadie se hacía cargo del rumbo de la gestión provincial" además comentó que la documentación descubría la compra irregular por parte del Gobierno durante la emergencia por el temporal que azotó a Comodoro Rivadavia entre la última semana de marzo y primera de abril del 2017. Se destacaba entre los productos grandes compras de colchones y bidones de agua al doble del precio regular.
La diputada aseguró que "habían de toda clase de facturas, algunas inclusive estaban con el monto pero no se registraban los elementos que supuestamente compraban, estaban en blanco". Esas compras alcanzaban los 48 millones de pesos.
Sin dudas el protagonista esencial del entramado de corrupción cayó en la figura de Diego Correa, detenido, hombre de plena confianza de Das Neves y acusado de ser el jefe de una asociación ilícita que operaba precisamente en la oficina conjunta despacho del Gobernador.
Según descubrió la Justicia, el secretario Privado del primer mandatario Provincial se quedaba con un millón de pesos por mes, y que lo invirtió en emprendimientos inmobiliarios, autos de alta gama, terrenos en la zona de la cordillera y hoteles en el Caribe.
Vale resaltar que el dinero fundamentalmente provenía de los empresarios de la construcción que eran obligados a pagar, -según su declaraciones correspondientes- un 5 por ciento del valor de las obras que se realizarían en varios lugares de la provincia, para que el Ministerio de Economía les depositara lo acordado.
La coima llegaba a la oficina de Correa en bolsas negras de dinero en efectivo o por cheques que se cambiaban en el Banco del Chubut.
Aquel viejo sobre en papel madera que dejó una mujer en la Legislatura contenía más que cerca de veinte expedientes gemelos con compras irregulares, fue el inicio de una red corrupta de funcionarios que nació desde la Secretaría Privada del Gobernador, pasando por el Ministro de Coordinación de Gabinete y el Ministerio de Economía.
No sólo Correa cayó y fue gestor, también sus cómplices como su pareja Natalia McLeod, Sandro Figueroa, Daniela Souza, Sergio Ramón y el contador, Federico Gatica; entre otros.
Los millones de pesos que circulaban en las sombras quedaban registrados en planillas junto a chequeras y computadoras, todo guardado en una casa del balneario de Playa Unión en Rawson, donde de vez en cuando se reunían los funcionarios. Junto a Correa, estaba su socio de "armado" el joven Diego Luthers quien era responsable de cargar los datos.
La causa se bautizó como "Embrujo" puesto que en las llamadas telefónicas, un asesor espiritual colombiano le daba asesoramiento sobre las acciones a realizar a varios de los implicados.
Hace 9 años, la política chubutense tuvo su mancha extrema y creció la desconfianza generalizada de la sociedad en una gestión que parecía intachable en su transparencia.
