TIEMPOS DE LA POLITICA
Que no se repita nuestra parte de la historia violenta
Las recientes palabras del señor Presidente Javier Milei rememoró un discurso que incita a la violencia y que nada tiene que ver con la democracia. Eso preocupa y alerta ante la memoria de pasados de odio en Argentina y donde los versus pasaron de ser palabras a convertirse en enfrentamientos sangrientos.
2 de Marzo de 2026
El típico verso de mediados de la década del 70 cuando muchos renegaban del Gobierno nacional y pretendían que se lo derrocara, lamentablemente encontró en las Fuerzas Miltares una mala solución que vino a generar un tiempo de derramamiento de sangre, que había sido creado con anterioridad en movimientos de "odio" y que abrazaran en silencio el amor por las botas y el paso redoblado. Le guste a quien le guste fue así, un toque pleno de la derecha dura que se acopló al uso de las armas y la puerta abierta hacia el terrorismo de Estado.
"La violencia en todo sentido, física y en palabras, es el miedo a los ideales de los demás" proclamó el político pacifista, Mahatma Gandhi y eso parece indicarle en el pensamiento interior a muchos políticos del presente, comenzando por un "líder" que intenta llevar las riendas de un país.
A esto viene bien recordar al pensador Krishnamurti quien aseguró que "cuando usamos palabras denigrantes, cuando se hacen gestos para despreciar a otra persona, cuando se obedece porque el otro impone miedo creyéndose jefe, eso es violencia. Las grandes acciones vienen con la palabra sublime, tranquila y despúes de un acuerdo de todos y en paz".
Y en este presente, esas palabras tienen que ser fiel consejo integrador para poder construir una sociedad mejor. No mantener una postura dura, de furia, de fuerza inquebrantable como hicieron lamentablemente de manera clara los militares en los 70 buscando como objetivo central desmontar lo que catalogaban "populismo" y destrozaron al trabajador. Pareciera repetirse la centralidad de parte de una gestión que disfruta de la mano dura, de tapar la crisis social, de que se crea que somos de primer mundo, de buscar la violencia verbal constantemente. Eso no representa la estabilidad de una democracia por la que tantos lucharon y dejaron su vida, eso representa tirar al tacho una parte muy importante de transformación de nuestra querida historia. Y esperemos que no se repita la peor parte de esa historia donde reinó la violencia sin fronteras.
